La premonición de un conductor nocturno
La premonición de un conductor nocturno
Por: César Feria Álvarez
Me encuentro conduciendo a altas horas de la noche, bajo la rivera nocturna esperando siempre a que llegue el momento que me viene acechando desde hace bastante tiempo. Siempre a la misma hora, siempre en el mismo lugar, siempre en el mismo momento… he visto mi muerte.
Bajando de una colina en mi automóvil tengo una premonición de cómo moriré, en una curva en el fondo de un callejón. Miro por el cristal de mi vehículo una proyección tan clara que parece una horrible pesadilla. Solo dura unos pocos segundos pero es suficiente tiempo para deliberar acerca de mi joven vida, probablemente sea un mensaje de la divinidad que trata de advertirme que debo eludir este camino a toda costa. O tal vez sea producto de algún ángel o algún demonio… que se mete en mi conciencia y trata de convencerme que mi locura va en aumento.
Es demasiado soportar todo esto, no puedo creer que me preocupe por estas cosas, mi Christina… mi amor, si supieras que constantemente tengo este horrible pensamiento. Casi siempre después de recibir un último beso tuyo al final de un día de dulce pasión, te decepcionarías tanto de mí.
Pero cada vez lo veo con más frecuencia, cada vez me convenzo más que llegara mi muerte en ese maldito callejón y no puedo hacer nada… maldigo a los espíritus de la noche que me cubren con sus negras alas y hagan que dude de mi estancia en este plano. Puedo sentir como cada uno de ellos ríe de una manera desenfrenada, burlándose de mí, observándome desde las tinieblas, tal vez alguno de estos seres se encuentre en mi automóvil y cuando mire por el espejo retrovisor, ahí estará, con una espantosa sonrisa que se extiende por todo su horrible rostro desprendiendo sus pómulos en ángulos extraordinarios e inexplicables. Solo así, debido a esa sorpresa tal vez pierda el control y de esa manera se cumplirá esta profecía.
La mente es muy poderosa, tal vez sea prudente evitar pensar en eso, debo evitar que mis pensamientos se concentren en esta premonición del mal, no puedo atraer ese mal a mí, deberé alejarlo, evitar que suceda y lo lograre solo si apago mi mente, si evito que mi imaginación me domine y que mis sueños (o mis pesadillas) dominen la realidad.
Debo pensar en un futuro donde me visualice en este mundo, solo de esa manera evitare que el desastre llegue. Me veo sonreír, me veo disfrutar, me veo vivir.
A un en este momento me encuentro conduciendo. Pero algo llama en extremo mi atención… no puedo recordar lo último que hice, solamente sigo conduciendo. Ambas manos están en el volante de color grisáceo que posee mi vehículo, conduzco a una velocidad moderada y puede pasar tanto tiempo como una vida, pero no llego a ninguna parte, empiezo a desesperar y aun así no llego a ningún lado, trato de cambiar de dirección pero me es imposible, parece que estoy siendo atraído por una corriente o una fuerza magnética, algo me impide cambiar de dirección.
Entonces en este momento lo veo, el callejón de mis pesadillas… se acerca y pienso. <<Este será mi final>> al fin puedo estar consciente de lo que pasa. Estoy siendo atraído por una fuerza desconocida… de la cual curiosamente conozco su nombre. LA MUERTE.
Nadie puede escapar de este final. Me acerco al callejón y cuando creo que se aproxima mi hora… abro los ojos y me percato de que aun sigo en mi auto conduciendo, antes de llegar a mi destino.
¿Qué sucede? No comprendo nada. En ese momento desvió mi mirada hacia mi lado derecho, justo en el asiento del copiloto, miro a un hombre de mediana edad, camiseta a cuadros y un aspecto muy peculiar.
¿Quién eres tú? Solo me permito pronunciar estas palabras, a lo cual el sujeto me responde.
Eres tan tonto muchacho… ¿acaso crees que este será tu final?
Cierro los ojos y pienso en sus palabras, sin importarme que siga conduciendo, de todos modos no puedo cambiar de dirección. Después de pensar mucho y escudriñar en mis recuerdos… logro articular unas palabras y de esa manera le respondo.
Tienes razón extraño pasajero… este no será mi final… este lo fue.
Yo ya estoy muerto.
Fin




